Accidente en el Río Paraná sin consecuencias. Colisionaron dos buques en Puerto de Campana hubo alerta ambiental por la carga de químicos y combustibles

5/5/2026. DESGRACIA CON SUERTE.  Ocurrió ayer lunes 4, por la tarde, en aguas del río Paraná, a la altura del Kilómetro 94 del Paraná, en el Puerto de Campana e involucró a dos embarcaciones de gran porte: un buque químico y un petrolero. Si bien no se reportaron heridos el incidente preocupa. Es que el tipo de carga involucrada ha encendido las alarmas sobre un posible impacto ambiental. Aunque el impacto fue severo, la ubicación de los daños ha sido el factor determinante para evitar una catástrofe inmediata. El Ginga Bobcat (buque químico) impactó con su proa la popa del Helios (petrolero). Los daños en ambos barcos se localizan por encima de la línea de flotación, lo que ha impedido que el ácido sulfúrico o el combustible se filtren directamente al río.

El incidente tuvo lugar aproximadamente a las 17:30, cuando el buque químico Ginga Bobcat chocó contra la popa del petrolero Helios, que se encontraba amarrado. Este choque ocurrió en un área donde las maniobras suelen ser estrictamente coordinadas, lo que genera incertidumbre sobre las causas del accidente.

De acuerdo con los registros de navegación, el Ginga Bobcat navegaba a una velocidad de unos 16 km/h y redujo su velocidad de forma abrupta justo antes del impacto. Este frenado brusco ha sido registrado por los sistemas de monitoreo y es uno de los puntos clave que los peritos están analizando para entender lo sucedido.

En cuanto a la carga, el Ginga Bobcat transportaba alrededor de 10.300 toneladas de ácido sulfúrico con destino al complejo agroindustrial del Gran Rosario, mientras que el Helios transportaba combustibles como nafta y diésel. Esta combinación de sustancias ha elevado las preocupaciones sobre un posible derrame y sus consecuencias para el medio ambiente.

A pesar de la magnitud del choque, ambos buques presentaron daños por encima de la línea de flotación, lo que, al menos en un primer momento, evitó derrames en el agua. Hasta ahora, las autoridades han confirmado que no se detectaron filtraciones ni contaminación en la zona.

No obstante, el tipo de carga ha llevado a activar protocolos preventivos para salvaguardar la navegación y proteger el ecosistema del Paraná, una vía crucial para el comercio exterior argentino.

En respuesta al incidente, la Prefectura Naval Argentina y autoridades portuarias han intervenido para evaluar los daños estructurales y determinar las causas del choque. Las primeras pericias se enfocan en los registros de navegación, las comunicaciones entre las embarcaciones y las condiciones de las maniobras realizadas en la zona, donde se exige coordinación estricta.

Por el momento, ambos buques permanecen bajo inspección hasta que se confirme que no existe riesgo para la navegación ni para el medio ambiente.