Lollapalooza 2026: la artista Marta Minujín hizo su propio parque de diversiones

 

 

13/3/2026. PIDE UN DESEO. En una nueva edición del festival que se lleva a cabo desde hoy en el Hipódromo sanisidrense la artista más célebre de la Argentina vuelve a formar parte de las artes visuales que acompañan la propuesta. Con dos inflables monumentales y coloridos que invitan a entrar y a pedir deseos.

 

“Mi color preferido es el rosa, y el turquesa. Los colores que predominan en esta escultura que se llama Golosina Emocional”. Obvio, quien habla es y no podría ser nadie más que Marta Minujín. Lo dice señalando la estructura inflable y colorida que acaban de clavar en la tierra del hipódromo de San Isidro. Es una de sus dos obras monumentales y, por supuesto, participativas, de la nueva edición de Lollapalooza.

Dialoga con la “Escultura de los sueños azules”, de 9 x 7 x 5,5 mts, en la que la gente está invitada a entrar y pedir un deseo. “La gente entra y sale. O se puede quedar en el interior escuchando los pájaros, música de pájaros de Argentina, que va a sonar bien fuerte”, dice la artista más celebre de este país, enfundada en uno de sus clásicos overoles coloridos y con sus gafas espejadas bajo el flequillo platinado, otra marca de la casa.

Su nueva participación en el festival que celebra este fin de semana su edición número once, con acento en el pop y platos fuertes y femeninos como Sabrina Carpenter, Chappell Roan o Lorde, impone estas instalaciones lúdicas y multicolores. Pensadas, como toda su obra, para ser habitadas, intervenidas, hasta a veces literalmente comidas por los visitantes.

Sus patrones evocan las pioneras esculturas de colchones de los sesenta, que evolucionaron en inflables. “Es uno de mis mejores inventos”, dice a TN. “Los inflables pueden viajar por todo el mundo y la gente los disfruta. Esa escultura estuvo en Doha, en Times Square, en Riad. Van a ir a Luján de Cuyo tres inflables. Pesa solamente 120 kilos: si fuese de cemento, o de algo perdurable, pesaría miles”.

“Golosina Emocional” estuvo en París, y primero fue una maqueta con sus colores de caramelo. “Me encantaría que la gente, cuando está adentro, coma un caramelo. Que traiga un caramelo masticable, o un chupetín, para comer acá adentro. Se trata también de conservar, entre la gente grande, la misma alegría de los chicos. Se meten a jugar acá. Es como ir a un parque de diversiones”.

 

Hay algo disruptivo en el uso de los colores flúo en el arte, en tu arte, le preguntan y  Marta asegura: “Todo es flúo. Yo doy abrazos fluorescentes, me encanta comer marshmallow, toda esa espuma rosa. Este traje me lo hice yo con uno de mis cuadros. Amo el flúo, mi pelo es flúo. Porque existe en la Tierra, hay muchísimas flores flúo, es algo maravilloso, que te hace soñar. Te llama la atención y te hace soñar. Cuando hago las obras pienso en los dibujos de Walt Disney, con colores flúo, mientras como caramelos masticables rosa.

Esculturas como lugares de encuentro, en un festival que reúne a 300.000 personas. Comunión en tiempos de pantallas. “La gente viene a gozar de la música, y ahora a gozar de los colores”, dice Minujín. “En este festival la gente se encuentra y todas mis obras pasa lo mismo. En la última torre de spaguettis que hice, la Torre de Pisa, la gente se llevó un paquete y lo comió en la casa. Cuando hice el Partenón de libros, la obra terminaba con las personas llevándose un libro para leerMis obras son festejos, son para festejar”, remata la genial artista.