Fucello junto a las Mujeres PRO San Isidro acompañaron a chicos del Fátima en singular terapia: ANIMALES QUE HACEN

 

29/4/2017. Se sabe que existen perros que obran maravillas en los chicos con distintas discapacidades. Anticipándose al Día del Animal, ayer el grupo de Mujeres Pro San Isidro, que orienta la inquieta concejal Rosalía Fucello visitó el Instituto Fátima de Beccar ,un lugar pionero en la asistencia de chicos con sordoceguera y lo hizo con distintos perros adiestrados para ser estimuladores,  ayuda, oídos, y ojos de sus compañeros y amigos humanos. Una grata experiencia  que apuntó a valorar la labor de estos #PerrosQueHacen” –tal el hastag propuesto- Ellos asumen diariamente esa terapia asistida que se traduce en la alegría que implica estar siempre al lado de su mejor amigo.

 

 

El perro es el mejor amigo del hombre y se estima que llevan más de 12.000 años de convivencia. Fueron entrenados para una amplia diversidad de tareas y en los últimos años se agregó un rol social: acompañar en intervenciones asistidas a personas con discapacidad motora, mental o psicológica.  Esta actividad está en plena expansión y no son pocas las personas y, los chicos muy especialmente,  que recurren a este tipo de terapia asistida.

Lo cierto es que el viernes último el grupo Mujeres PRO de San Isidro tuvo la feliz iniciativa de visitar el Instituto Fátima de Beccar justo en la jornada que los chicos recibían las visita de sus amigos peludos: unos simpáticos pichichos que brindaron un momento de alegría a los chicos con distintas discapacidades que allí son contenidos con muchísimo cariño

Vale recordar que la Institución Fátima nació en San Isidro, hace 28 años, cuando los padres de Fátima Picasso Cazón, una chica con esta discapacidad, se enteraron que no había en Buenos Aires ningún lugar especializado en sordoceguera donde pudieran llevar a su hija.

Así, se informaron y decidieron crear este centro educativo terapéutico, que fue el primero de Latinoamérica, dedicado exclusivamente a personas con discapacidad auditiva y visual.

A medida que pasaron los años el lugar fue creciendo y se convirtió en el modelo a seguir para los nuevos centros que atienden a niños y jóvenes  con una patología múltiple de base sensorial como ciegos con problemas mentales, sordos con problemas en el aprendizaje.

Hoy, más de 35 personas asisten a la institución. Cada uno tiene sesiones individuales de fonoaudiología, educación física, psicología, terapia ocupacional, comunicación y también terapia asistida con animales.  El viernes último  los chicos disfrutaron a pleno del contacto con estos perros entrenados en el arte de la terapéutica infantil.

Una pareja de Golden con sus respectivas adiestradoras los visitó esa mañana y dos perritos PP, tan bien entrenados como los otros en esta suerte de terapia asistida lo hizo por la tarde. En medio de un espacio lúdico unos y otros brindaron una gran lección que se nutre en el amor. “Es que mientras  los chicos acariciaban el lomo de sus amigos peludos, los chicos aprenden a fijar la mirada, aumentar el lenguaje y mover sus músculos“, explicó una de las adiestradoras Micaela Waldman.

El perro, aseguran, al compartir tanto años con el hombre, siente y reacciona de forma muy similar a los humanos. Ellos aparecen enriqueciendo la vida de sus compañeros humanos en muchos sentidos. Aman y aceptan incondicionalmente –como rescata una publicidad de alimento canino-, facilitan la comunicación e interacción social y proveen una salida al estrés sirviendo como distracción de las preocupaciones de la vida cotidiana y llenan necesidades emocionales y sociales. Lo que no es poco. Para los chicos son un motivador, un estimulador de capacidades, además de ser la llave para la diversión y una mejor calidad de vida.