GRANIZO. Desgracia como caída del cielo con “piedrazos” de regalo

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28/04/10. El temporal de lluvia y granizo del domingo pasado cascoteó casas, autos y locales de barrios muy puntuales de la zona. Los ediles de Vicente López, Paola Caputo y Carlos Arena presentaron proyectos para asistir a los damnificados. ¿El Estado puede estar ausente en estas calamidades?

 

 

Tras el paso del último temporal cientos de zonanorteños se agolparon desde muy temprano en los talleres para consultar precios luego de la fuerte granizada que regaló agujeros y abollones por doquier. Esa suerte de deja vú –hizo evocar lo ocurrido en agosto de 2006 – cuando muchos autos quedaron marcados cual colador por los impactos de una guerra como caída del cielo. Y no sólo los techos de los automóviles fueron “atacados” por la pedrada. Vidrios laterales, lunetas, parabrisas y luminarias también sufrieron por el temporal, sobre todo en las zonas de Olivos, Vicente López y San Isidro.

 

 

El granizo rompió algunos vidrios en el shopping Unicenter, de Martínez en tanto que en hospitales y centros médicos también dejó huella..El Dr. Carlos Martínez, jefe de Emergencia del Hospital de Vicente López, señaló en declaraciones televisivas que unas “39 personas” fueron atendidas por las heridas que causaron el golpe de granizo, principalmente en el cuero cabelludo. En General Pacheco un adolescente falleció producto del impacto de un cartel que fue arrancado por el temporal y le cayó sobre su abdomen y en toda la zona se registraron no pocos heridos.

 

 

Por caso unas 35 personas debieron ser atendidas en el Hospital Bernardo Houssay. Rogelio Arabia, jefe de Guardia del centro médico, le describió a un matutino que la mayoría de los pacientes presentaba traumatismo de cráneo por la caída de granizo, con lesiones contuso cortantes. Cuatro de ellos habían sufrido pérdida de conocimiento. “Esto nunca se vio por acá y fue una situación muy insólita”, deslizó un profesional mientras los vecinos no salían de su asombro por el tamaño de las “piedras de hielo”.

 

 

“Nunca vi granizo de ese tamaño, similar al de una pelota de tenis”, describía Susana una vecina de la calle Paraná en el preciso límite entre Vicente López y San Isidro en tanto su marido Heber, que tiene un pequeño garage del lado sanisidrense, se lamentaba porque los impactos convirtieron las chapas del techo en un verdadero gruyere.

 

 

En el shopping Unicenter, de Martínez, no pocos autos que estaban en la playa de estacionamiento resultaron con sus parabrisas rotos o sus techos y capotas estropeados. A más de uno se le hizo imposible ir a correr sus autos a lugares protegidos, porque el tamaño de las “piedras” hacía que salir de las zonas cerradas fuera muy peligroso.

Las calles de Martínez al día siguiente parecían haber soportado una verdadera guerra plagada de misiles. Ramas y hojas tapizaban las aceras mientras los techos de las casas con sus tejas rotas y las hileras de autos que duermen a la intemperie –algunos sin lunetas ni parabrisas sanos- eran el fiel testimonio que tras la repentina lluvia había pasado y mucho.

 

 

La intensidad del temporal de granizo hizo recordar al registrado el 26 de julio de 2006, que causó destrozos en Capital y el Conurbano.

En un recorrido por distintos talleres mecánicos y locales de venta de repuestos, se reveló cuánto cuesta arreglar los daños. Por ejemplo, la luneta de un Volkswagen Gol Trend vale, al contado, $850. En tanto, la de un Peugeot 504 está por encima de los $400.

Adriana, propietaria de un taller mecánico de Olivos, resumió los gastos promedio en los $2.000 a $3.000.

 

 

granizo1“Tiene mucho que ver que (el vehículo) sea nacional o importado –admitió- , pero en general estamos en un rango de, en parabrisas nacionales, $700 final, un Gol, un Corsa. Las lunetas son más caras que los parabrisas. Ahí te vas a un rango de $1.000 para arriba depende el coche. Así estás en un promedio de $2.000 a $3.000 en un rango general“, explicó. Las colas en locales especializados en sacabollos eran eternas y cual verdaderos profesionales en catástrofes disponían de personal entrenado para determinar qué trabajo se podía hacer y cual no.

 

 

Con ojos duchos en presagiar catástrofes, advertían sobre la profundidad del impacto y sus consecuencias para la chapa, mientras tras pasar por el taller se hacían su abril, como dirían las abuelas. En un país donde difícilmente alguien se hace cargo de algo –desde políticos hasta responsables de atención al público en empresas de servicio parecerían estar entrenados en tirar la pelota afuera- aquel que pasó por esta verdadera desgracia, no tuvo mas remedio que sacar el dinero de donde sea y reparar un destrozo que vino como caído del cielo y peludo de regalo.

 

 

Un puñado de familias del asentamiento La Loma, en Vicente López  llegaron a cortar la circulación en la colectora de la Autopista Panamericana, a la altura de Pelliza, para solicitar asistencia luego de quedar a la intemperie por la voladura de los techos de sus viviendas pero disolvieron el piquete ante la promesa de un auxilio con materiales.

 

PROYECTOS DE ARENA Y CAPUTO, SESION ESPECIAL

 

Lo cierto es que la concejal Paola Caputo se hizo eco de los innumerables reclamos y presentó ante el Deliberativo de Vicente López para que entidades bancarias financien créditos con tasas y requisitos mínimos para que los afectados puedan financiar los gastos imprevistos del granizo. 

 

 

Caputo planteó la necesidad de: “considerar realizar convenios y/o acuerdos con entidades bancarias que conformen una línea de crédito a tasas mínimas, y con requisitos administrativos mínimos, a fin de que los ciudadanos damnificados, por la tormenta con granizo, puedan afrontar los gastos. Asimismo, evaluar la factibilidad de subsidios nacionales, y provinciales, para los adultos mayores, como así también generar mecanismos presupuestarios extraordinarios para subsanar los prejuicios a los establecimientos educativos damnificados”.

La edil estimó que “el Estado, en su condición de garante de los bienes públicos y privados, no puede estar ausente frente a lo acontecido”.

 

 

A esta altura ya hay dos proyectos presentados, el del concejal Carlos Arena que propone crear un subsidio económico para entregar a los necesitados y el de su par Paola Caputo, los que serían tratados en sesión especial. Arena, por caso, habló de un subsidio para damnificados y además deslizó la posibilidad de “hacer un acuerdo con el Banco Provincia para el otorgamiento de créditos a tazas subsidiadas, en aras de enmendar los daños provocados por el fenómeno climático”. Asimismo pedirá a la oficina de defensa al consumidor que actúe sobre aquellos lugares, como corralones, que aumentaron sus precios, por ejemplo cobrando hasta 18$ la teja.
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¿EL ESTADO PUEDE ESTAR AUSENTE EN ESTAS CALAMIDADES?

 

 

Más allá si se contrató una póliza que contemple arreglos a causa del granizo o no, lo cierto es que la sensación que queda tras un episodio como el padecido semanas atrás, es que en el país donde todo lo atamos con alambre, la imprevisión sigue siendo una constante. Un sagaz periodista capaz de sacarle el jugo a una piedra y generar la noticia hasta donde no la hay, comentaba en su programa radial a los compañeros de piso: “El Chino Fernández, debería hacerse cargo de esto y todos estarían felices” insinuando que hasta facilitaría su reelección a lo que le retrucaron: “No es el Chino Fernández sino el Japonés García”, pero el avezado entrevistador incurrió en otro error comentando que la mayoría de los damnificados residían en Olivos y Martínez, para él, pagos de García. “No –lo ubicaron sus colegas- Martínez es de Posse”. Gajes del oficio Chiche, al fin de cuentas muchos colegas de medios nacionales -ahora especializados en temas locales, producto de las flacas ventas- incurren en similares desorientaciones y todo bien.

 

 

Episodio risueño si los hay, lo cierto es que el planteo del conductor cuanto el proyecto de la legisladora Caputo abren la puerta a un rico e ineludible debate: ¿el Estado puede estar ausente en estas calamidades?. ¿El vecino -una vez mas- debe ser el único en pagar los platos rotos?. ¿Si hablamos de solidaridad ante las catástrofes que ocurren en territorios hermanos y vemos a sus autoridades representando a los afectados, por estos lares ocurre lo mismo? A nadie le gusta hacerse cargo de semejante castigo meteorológico, pero ¿no debería existir un fondo específico para atender estas contrariedades que afectan a barrios enteros? ¿O todo quedará una vez más librado a las fuerzas de la naturaleza?.